El pene es la culminación del placer. El hombre encuentra en su pene el placer siempre. Y la mujer busca el pene para ocasionarse su placer.
El pene se ha hecho para que hombre y mujer se unan en la carne. Es el miembro que une y, por tanto, sin ese miembro, la mujer no puede amar a un hombre. La mujer ama al hombre porque hace que su pene la penetre y en ella se localice para derramar el semen.
El pene es el miembro más activo en el aspecto sexual. Siempre está en tensión cuando se encuentra ante una mujer que quiere penetrar. Es el miembro por excelencia que define lo que es el hombre. El hombre se define por su pene, no por que lo tenga grande o pequeño, sino que gracias al él el hombre es placer y busca siempre el placer en una mujer.
El hombre no puede entender el amor como lo entiende la mujer en su vagina.
El hombre ve la vagina como un lugar donde él puede desarrollarse y descargar su semen. Sólo quiere estar dentro de la vagina y darse él placer y buscar el placer en la mujer aunque la mujer no sienta placer.
Por eso, el hombre siempre es más egoísta en una relación porque es lo que busca: el placer para él. Y cuando el hombre no busca el placer no sabe cómo amar a una mujer. No sabe ser tierno ni comprensivo. Exige antes el placer que el amor.
El hombre, cuando ha comprendido que el placer en una relación no lo es todo, es cuando empieza a amar y a buscar que la mujer alcance su placer, aunque él no tenga ganas de sexo. El hombre debe aprender a amar a una mujer cuando la penetra. Para eso debe esperar al placer, como la mujer espera el placer.